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Pensar un mural
EL COMPLEJO PROCESO DE PENSAR UN MURAL

Pensar los murales es un proceso complejo y caótico, dónde me planteo diversas cuestiones de manera paralela, enlazándolas y aislándolas, poniendo en juego diversas posibilidades y decidiendo poco a poco las pinturas. Finalmente, en el proyecto final de los murales, recojo un conjunto de pautas que servirán de punto de partida para la realización de las pinturas.

Pensar en el espacio arquitectónico

Lo interpreto como continente de las pinturas, atendiendo a su dinámica funcional y visual y a su configuración tridimensional. De hecho, siempre he considerado la pintura mural al fresco como una parte de la arquitectura, puesto que supone la definición de las superficies de los muros en su vertiente visual. Para pensar el espacio utilizo gráficos, perspectivas, maquetas tridimensionales y fotografías.

Pensar en el espacio simbólico y representacional

Este ámbito de pensamiento viene determinado por la temática. La pintura al fresco tiene una gran capacidad para afrontar muchas temáticas, ya que las formas simbólicas y representacionales logran en el espacio arquitectónico nuevas significaciones. Pienso en el espectador inmerso en la materialidad de la pintura, como una vivencia también real y natural de luz y color.

Pensar el color

Para ello, parto de la paleta de la pintura al fresco, relativamente pobre, formada por tonalidades de pigmentos ocres, Siennas naturales y tostados, rojo Pouzzoli, Almagro, tierras verdes, tierras sombras, negro y pigmentos de óxido de hierro. No obstante, esta paleta me posibilita una amplia variedad de tonos, matices y combinaciones, exigiendo a la vez una cierta humildad y sutileza, y gran habilidad en el trabajo pictórico. Si bien la paleta moderna nos acerca a la luz de las cosas, la paleta de la pintura al fresco nos conduce al color propio de las cosas y a su esencia. El color de la pintura al fresco sobre el blanco de la cal se revela transparente, limpio y luminoso, logrando altos grados de pureza.

Estos ámbitos de pensamiento de los murales los enlazo y compongo, asignando temáticas al espacio y descubriendo la potencia simbólica de cada uno de ellos. Es decir, construyendo el espacio con la pintura, imaginando el sumatorio de las diversas sensaciones visuales que configurarán la percepción de este espacio.

El cuadro, como objeto pictórico autónomo, ha llegado a ser el símbolo de la pintura del periodo moderno, otorgando el protagonismo al artista y considerando siempre la pintura como una disciplina cerrada en ella misma. La pintura mural al fresco me ha permitido romper plenamente el esquema conceptual del cuadro y de la pintura objeto, haciéndola permeable a otras disciplinas, afrontando temáticas y pensamientos, recuperando el protagonismo activo del espectador y la presencia de la pintura en los espacios arquitectónicos vivos.